miércoles, 22 de junio de 2011

Para seguir leyendo:



Incluyo un enlace a una biblioteca virtual de cuentos clásicos infantiles:
http://www.bibliotecasvirtuales.com/
¡Está muy buena! ¡Espero sus comentarios!


Páginas para disfrutar...

Otras páginas muy interesantes para tener en cuenta y disfrutar de buena literatura:

"La Nube", que es una biblioteca especializada en literatura infantil, de Pablo Medina. Queda en Jorge Newbery 3537 (entre Charlone y Av. Córdoba), Tel: 4552-4080. Horario de atención: de lunes a viernes de 10 a 13 y de 15 a 19 horas.
www.asociacion-lanube.com.ar

"Calibroscopio", es en este momento un sello editorial, y pertenece a Walter Binder y su esposa. Tienen mucho material y muy bueno y actualmente tienen un local a la calle en Araoz 594 (y Aguirre; están cerca de Scalabrini Ortiz y Corrientes). Su página Web es www.calibroscopio.com.ar

Hansel y Gretel


Otra versión de Hansel y Gretel:

Me pareció agregar una versión distinta que encontré en un sitio de Internet para que las tres versiones que elegí sean bien diferentes. Esta historia se puede visitar en: http://duo1.lacoctelera.net/post/2011/03/13/la-comilona-hansel-y-gretel

La ópera de Hansel y Gretel

Ø Algo más de la ópera:

A fines del siglo XIX, Adelheid Wette pensó en un regalo para sus hijos que acabaría convirtiéndose en un legado para el mundo. Esta madre escribió una serie de canciones en base al famoso cuento “Hansel y Gretel” — recogido por los hermanos Grimm, a los que su hermano Engelbert Humperdinck les puso la música.

Esta obra en principio, fue integrada por canciones independientes concebidas para su representación en funciones privadas, pero acabó trascendiendo el ámbito familiar. Con el tiempo, se transformó en una ópera en tres actos, cuya primera presentación pública fue dirigida por Richard Strauss admirador de la obraen el Hofteather de Weimar, en 1893.

Con Hansel y Gretel, ópera con gran influencia de Wagner y de la música popular alemana, se inicia la era de las fábulas musicales postwagnerianas. El mismo Humperdinck volverá incluso a recurrir a cuentos de los hermanos Grimm, para componer Los siete cabritos y Dornröschen, inspirada en “La bella durmiente”.

Otra versión de Hansel y Gretel: La ópera

La versión de la ópera es otra opción para tener en cuenta. Para mí es muy hermosa y significativa ya que vi varias veces la ópera y quedé muy impactada. Me parece muy bella y siendo profesora de música siempre me interesó la relación del texto con lo musical, y como queda plasmada en una obra -que según quien la escriba, tanto el texto como la música- puede transformarse en una verdadera obra de arte.

Esta versión es un homenaje a lo tradicional, no sólo desde la música –inspiradas en melodías folklóricas- sino también desde el argumento, da a esta obra un encanto especial, tanto para niños como para aquellos adultos que crecimos acompañados de los inolvidables cuentos de los hermanos Grimm.

La ópera, sin embargo, se diferencia en algunas cosas del cuento en que está inspirada. En ambas versiones, Hansel y Gretel se pierden en el bosque y terminan en las garras de una bruja malvada que pretende comérselos. Pero mientras que en la versión tradicional su madrastra hace grandes méritos para competir en maldad con la bruja; en la ópera, si bien es culpable de sus desgracias, lejos está de ser aquella mujer insensible y odiosa descripta por los hermanos Grimm. Lo es, pero en dosis más tolerable. Devenida en madre biológica, sigue tratando mal a Hansel y a Gretel y es la responsable de su desaparición. Pero no está nunca entre sus planes buscar la manera de deshacerse de ellos, tal como ocurre en el cuento, en el que convence a su marido de que abandone a los niños en el bosque.

En el primer acto, Hansel y Gretel juegan en una choza pobre y pequeña, intentando olvidar por un momento el hambre que sufren cada día. Cantan y bailan hasta rodar por el suelo en medio de risas. En ese momento llega su madre, y se disgusta al no verlos trabajando. Su enojo aumenta cuando, en medio de la discusión, se cae un jarrón de leche al suelo: la única comida que tiene para esa noche.

— ¡Fuera de aquí! ¡Al bosque! — les grita—. ¡A juntar fresas! ¡Y sin holgazanear!

—Y no volváis hasta que la cesta esté bien llena.

El padre de los niños, que en el cuento es un cobarde, en esta nueva versión es otra víctima inocente del mal temperamento de su esposa. El padre soñado por los Grimm cede a los pedidos de su esposa y abandona a Hansel y a Gretel en el bosque. Pero ellos logran encontrar el camino de regreso a casa. Su padre los recibe aliviado, puesto que se ha arrepentido de sus actos y siente cargo de conciencia. Sin embargo, al poco tiempo vuelve a abandonarlos… y vuelve, una vez más, a sentirse arrepentido. En la ópera, por el contrario, este pobre hombre no tiene incidencia alguna en el destino incierto de los niños. Al volver feliz del pueblo con una bolsa llena de comida, se encuentra con la noticia de que faltan sus hijos. Temeroso de que caigan en las manos de la Bruja de la Casa de Mazapán, sale a buscarlos en compañía de su esposa.

En el segundo acto, la noche sorprende a Hansel y a Gretel mientras juntan fresas, y ya no saben como regresar a la cabaña. En la versión musical de la historia, Hansel no ha dejado rastros para encontrar el camino de retorno, tal como hace en la historia original, conciente de los planes de su padre y de su madrastra. En el cuento, los pájaros arrasan con los rastros y los hermanos ya no pueden orientarse. En esta ocasión el descuido es más simple: a los niños se les ha hecho tarde. Cierra este segundo acto un personaje que no aparece en el cuento: el duende de la arena.

Con la ayuda del duende, los hermanos duermen en el bosque hasta el día siguiente, sin temor a la noche y a la oscuridad. A la mañana siguiente, y ya en el tercer acto, los despierta otro duende: se trata del duende del rocío.

Cuando los últimos rastros de niebla matutina se dispersan, aparece entre los árboles una casa de mazapán. Al verla, Hansel y Gretel corren emocionados y, tras algunos titubeos, comen de las paredes y ventanas de la casa.

Una voz desde el interior les habla. ¿Quién está mordisqueando mi casita?

Es la bruja que, en silencio y mientras los niños comen distraídos, se acerca por detrás y apresa a Hansel con una soga. Luego intenta sobornarlos con dulces y golosinas, y los invita a entrar en la casa. Desconfiados, ellos se resisten. Al intentar escapar, la bruja los inmoviliza con un hechizo y encierra a Hansel en una jaula, donde piensa alimentarlo hasta que esté lo suficientemente relleno como para asarlo en su horno mágico, que todo lo convierte en galletas de mazapán. Mientras tanto, planea cocinar a su hermana empujándola dentro del horno.

Pero los astutos hermanos, ya libres del hechizo, se las ingenian para dar vuelta los papeles y es la bruja quien termina achicharrada. Las llamas arden con fuerza y el horno explota de repente, dejando libre a un grupo de niños cubiertos de costras de mazapán. Este último acto es, hasta aquí, bastante fiel al original. Sin embargo, hay un final más alegre y cercano al espíritu navideño.

El cuento de los hermanos Grimm, aún con final feliz, tiene un dejo amargo. Los niños, una vez desaparecida la bruja, regresan a su casa y se reencuentran con su padre. Su madrastra ya ha muerto, por causas desconocidas. En la ópera, en cambio, tras la muerte de la bruja, Hansel y Gretel están bailando felices, cuando se oye la voz de su padre fuera de escena, llamándolos. Todos se abrazan y hacen las paces, incluida la madre, mientras un grupo de niños saca del horno una galleta gigante con la forma de la bruja.

Hansel y Gretel:

Según cuenta la historia de los hermanos Grimm, Hansel y Gretel eran los hijos de un pobre leñador. Eran una familia tan pobre que una noche la madrastra convence al padre de abandonar a los niños en el bosque, dado que ya no tenían con qué alimentarlos. Hansel oyó esto por lo que salió de su casa a buscar piedras con las cuales marcó un camino al día siguiente cuando se dirigían al bosque. Hansel y Gretel se durmieron y apenas salió la luna comenzaron a caminar siguiendo el camino que Hansel había marcado con las piedras anteriormente. Por la mañana llegaron a su casa. Su madrastra sorprendida por el hecho decide que la próxima vez llevarán a los niños aún más adentro en el bosque para que no puedan salir de allí y regresar. Hansel, que otra vez escuchó las discusiones de sus padres, decide salir a juntar piedras nuevamente, pero esta vez no pudo ya que la puerta estaba cerrada con llave. En la mañana que fueron al bosque Hansel marcó un camino tirando migas del pedazo de pan que su madre le había dado, solo que esta vez cuando salió la luna no pudieron volver porque los pájaros se habían comido el pan. Después de dos días perdidos en el bosque, cuando ya no sabían más que hacer, los niños se detienen a escuchar el canto de un pájaro blanco al cual luego siguen hasta llegar a una casita hecha de pan de jengibre, pastel y azúcar moreno. Hansel y Gretel empezaron a comer pero lo que no sabían era que esta casita era la trampa de una vieja bruja para encerrarlos y luego comérselos. Todas las mañanas la bruja hacía que Hansel sacara el dedo por entre los barrotes del establo para comprobar que había engordado pero este la engañaba sacando un hueso que había recogido del piso. Un día la bruja decide comerse a Hansel y manda a Gretel a comprobar que el horno estuviese listo para cocinar. La niña se da cuenta de la trampa y logra que la bruja se meta en el horno. Al instante Gretel empuja a la bruja y cierra el horno. Tras la muerte de la bruja los niños toman de la casa perlas y piedras preciosas y parten a reencontrarse con su padre, cuya mujer había muerto. Su vida de miseria por fin había terminado, desde ese día la familia no sufrió más hambre y todos vivieron juntos y felices para siempre.

Versión de Caperucita del Noroeste

Ø Comentarios del cuento: Caperucita Roja del Noroeste dedicado a nuestros hermanos collas de Walter Carzon y Roberta Iannamico de editorial Albatros. 2008.

Es una versión libre del cuento de Charles Perrault. Pertenece a una colección de cuentos clásicos “regionalizados”, donde intenta mantener los relatos traídos de Europa, dándoles un tinte de alguna cultura indígena de nuestro país. En este caso, la cultura elegida es la del noroeste, más precisamente la Colla.

Esta Caperucita es una guagüita que vive en la Quebrada de Humahuaca. El relato se alterna con pictogramas, algunos pueden resultar difíciles para un lector no acostumbrado al vocabulario de la zona pero el libro incluye –de modo un poco escondido- un glosario de pictogramas. (El glosario está en las dos solapas- de la tapa y la contratapa- que si uno no busca bien no lo encuentra ya que están dobladas para adentro). También contiene una sección informativa sobre la cultura Colla. Ideal para los defensores o los que quieren enterarse un poco más, de los pueblos originarios.

Todos los personajes están adaptados a la cultura presentada: Caperucita es una guagüita, su madre y su abuela son collas como ella, el lobo es el zorro culpeo o zorro flaco que habita en la región y el cazador está caracterizado por el pastor de llamas.

El paisaje es una estampa del noroeste argentino: la abuela vive del otro lado del bosque de cardones cruzando el cerro y el sol quema todo el día.

Los frutos -que recoge por el bosque de cardones- son de algarrobo.

No le da miedo cruzar el bosque ya que ahí tiene muchos amigos: lechuzas, llamas, guanacos, cabras, “el cóndor que siempre pasa” (haciendo alusión a la conocida canción) y “la famosa vaca de Humahuaca” (haciendo cómplice al lector sobre este personaje tan querido creado por María Elena Walsh).

Los elementos presentados también pertenecen a esta cultura: caperucita tiene una manta que se la tejió su abuela con lana roja y usa ojotas. En la canasta, la pequeña guagüita le lleva tamales a su abuela que vive en un rancho.

Por otra parte, la importancia que le dan estos pueblos a la tierra se ve reflejada cuando caperucita hace un alto en el camino para descansar en una apacheta (pequeñas construcciones de piedra que los hombres realizan cerca de los caminos que sirven para descansar y rezarle a la madre tierra), dejándole un poco de comida a la pachamama.

Más allá de estos regionalismos propios del noroeste argentino nos encontramos que la versión tiene algunos cambios de la original: la abuela esquiva al zorro y escapa corriendo. Ella es la que busca ayuda y trae al pastor de llamas que con una piedra le da a la cabeza del zorro, que sale corriendo por el cerro de siete colores.

El cuento finaliza cuando la abuela, caperucita roja y el pastor se sientan en la mesa agradeciendo a la pachamama y comiendo al fin los tamales.

¿Alguna versión de Caperucita Roja que quieran compartir? Esperamos sus comentarios...